sábado, 30 de junio de 2012

Bodas de plata del último título del fútbol vasco









El pasado 27 de junio se cumplieron las bodas de plata del último título conseguido por un equipo vasco: la Copa del Rey ganada por la Real Sociedad en el año 1987 en la Romareda.

La real sociedad había ganado dos ligas seguidas unos años atrás pero después de esos títulos no se había mantenido a ese nivel las temporadas siguientes. Fue una pequeña transición ya que se retiraron muchos jugadores de aquella Real campeona.

En el año 1985 llegó John Benjamin Toshack al banquillo de la real sociedad procedente del Sporting de Lisboa. Cuando el galés llegó a San Sebastián, lo que primero que observó fue que el grupo de jugadores que se había encontrado necesitaba recuperar el espíritu ganador de los años pretéritos. Muchos de esos jugadores otro tiempo ganadores, había bajado los brazos, pero les llegaban como compañeros una gran generación de jóvenes en la que destacaban Bakero y Begiristain.

La Real empezó la temporada 1985 intentando recuperar ese nivel señorial de antaño aunque no lo consiguieron. Sin embargo, pasó algo que marcó el título que conseguirían el año siguiente: después de perder una eliminatoria de Copa del Rey frente al Oviedo en el Carlos Tartiere, el entrenador de la Real levantó a sus jugadores a las cuatro de la mañana y media hora más tarde estaban todos metidos en el autobús camino a San Sebastián. Al llegar a la capital guipuzcoana programó un entrenamiento ante la mirada atónita de los periodistas que no daban crédito al ver a un equipo que sin descansar tras el partido y el largo viaje, se ponía de nuevo a trabajar. El castigo tuvo efecto, y la Real no perdió ninguna eliminatoria más, lo que le llevo a lograr el titulo.

En esa Real destacaba gente como Arconada, Zamora, Górriz, Lopez Ufarte acompañados de jóvenes como los mencionados Bakero, Txiki Begiristain, además de López Rekarte. Todo gente de la cantera.

Aquel 27 de junio de 1987 el Átletico de Madrid de Jesus Gil era el rival. El equipo colchonero tenía a gente muy fuerte como “el polilla” Da Dilva o Landaburu entre otros. Era también un señor equipo.

La Real se adelantó con un gol de Lopez Ufarte, el “pequeño diablo”. No tardó mucho el Atletico en empatar por medio del polilla Da Silva. La Real era muy superior en esa primera parte y Txiki plasmó esa superioridad con un golazo antes de acabar la primera parte. En la segunda parte, y bajo un calor sofocante, Quique Prieto volvió a lograr el empate para los rojiblancos. La cosa se iba a decidir en los penaltis después de una prorroga en la que no se movió el marcador.

En ese momento la afición realista empezó a entonar un cántico que se mantuvo durante años: ¡¡¡no pasa nada, tenemos a Arconada!!! el mítico arquero blanquiazul paró el decisivo penalti a Quique Prieto y dio a la Real Sociedad el primer y único titulo de Copa del Rey. Los aficionados que habían convertido la Romareda en un pequeño Molinón como ocho años antes, lo celebró por todo lo alto. Era el triunfo de 11 chicos de pueblo salidos de la cantera. Fue el triunfo de toda una provincia.


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